sábado, 9 de diciembre de 2017

Letra 548, 10 de diciembre de 2017

URSULA WEYDA (1504-1565)
100 Personajes de la Reforma Protestante.  México, CUPSA, 2017.

Resultado de imagen para ursula weydaA la muy temprana edad de 20 años, respondió un panfleto de Pegau en donde acusaba a Lutero de promover el caos y el desorden. En su panfleto de respuesta que alcanzó gran popularidad (Contra el poco cristiano y difamatorio trabajo del abad de Pegau, 1524), discutió “la naturaleza de la palabra divina y de la iglesia y en la que se pronunció contra el celibato clerical y a favor del matrimonio en general y del de los sacerdotes en particular”. Ni siquiera Lutero se salvó de la crítica de esta mujer audaz y elocuente. Esposa de un recolector de impuestos en Eisenberg, en el mismo documento desafió al clero católico al subrayar la autoridad de la Biblia con palabras fuertes: “Usted es un estúpido e ignorante abad [...] Usted sabe menos acerca de la Escritura que una vaca sobre el baile [...] Sólo la Palabra de Dios es importante, pero los monjes y sacerdotes no saben nada de esto. Usan mentiras que la falsa y diabólica iglesia papal les dice”. Sus palabras proféticas acerca de las arbitrarias distinciones de clase social fueron contundentes: “Ustedes que poseen tantos ingresos por interés, rentas, campos y prados, por lo que les correspondería leer con esmero la Escritura, y con eso predicarles y servirles a otros. Siendo útiles”.
El abad había acusado a Lutero y a sus seguidores en un escrito de ser responsable del declive general en el país, de la decadencia de claustros e iglesias y sostenía que provocaban revoluciones y el desprecio del derecho y el orden. Úrsula respondió a este escrito con un folleto teológico-ético, en el que se ocupó de la naturaleza de la palabra piadosa y de la iglesia y en la que tomó posición sobre el celibato y el matrimonio. Apelando a las cartas a los Corintios y a otros textos, rebatió el argumento del silencio de las mujeres en la iglesia: “Si a todas las mujeres se les prohíbe hablar, ¿cómo podrán profetizar las hijas tal como dice el profeta Joel? Aunque San Pablo prohibió que las mujeres predicasen en las iglesias y las instruyó a obedecer a sus maridos, ¿y si las iglesias estaban llenas de mentirosos?”.
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UNA NUEVA FE PARA UNA NUEVA ÉPOCA: LAS 95 TESIS (XV)
Marco Antonio Coronel Ramos
Universidad de Valencia, 2017

Resultado de imagen para 95 tesis84. Del mismo modo: ¿Qué es esta nueva piedad de Dios y del Papa, según la cual conceden al impío y enemigo de Dios, por medio del dinero, redimir un alma pía y amiga de Dios, y porque no la redimen más bien, a causa de la necesidad, por gratuita caridad hacia esa misma alma pía y amada?
85. Del mismo modo: ¿Por qué los cánones penitenciales que de hecho y por el desuso desde hace tiempo están abrogados y muertos como tales, se satisfacen no obstante hasta hoy por la concesión de indulgencias, como si estuviesen en plena vigencia?
86. Del mismo modo: ¿Por qué el Papa, cuya fortuna es hoy más abundante que la de los más opulentos ricos, no construye tan sólo una basílica de San Pedro de su propio dinero, en lugar de hacerlo con el de los pobres creyentes?
87. Del mismo modo: ¿Qué es lo que remite el Papa y qué participación concede a los que por una perfecta contrición tienen ya derecho a una remisión y participación plenarias?
88. Del mismo modo: ¿Que bien mayor podría hacerse a la iglesia si el Papa, como lo hace ahora una vez, concediese estas remisiones y participaciones cien veces por día a cualquiera de los creyentes?
89. Dado que el Papa, por medio de sus indulgencias, busca más la salvación de las almas que el dinero, ¿por qué suspende las cartas e indulgencias ya anteriormente concedidas, si son igualmente eficaces?
90. Reprimir estos sagaces argumentos de los laicos sólo por la fuerza, sin desvirtuarlos con razones, significa exponer a la Iglesia y al Papa a la burla de sus enemigos y contribuir a la desdicha de los cristianos.
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LA TEOLOGÍA DE LA CRUZ
Lutero no se detiene en quejas ni siquiera en la propuesta de que se ofrezcan indulgencias respetando la intención del papa. El reformador da un paso más allá y ofrece, en la conclusión de sus tesis (T92-95), una formulación de su teología de la cruz que, por escueta, no es menos nítida. Esta conclusión supone el último fogonazo del deseo de verdad que le inspiró la redacción de esta obra maestra de la logística religiosa. La primera formulación de esa teología de la cruz es la contraposición entre los profetas que proponen al pueblo paz (T92) y los que le proponen cruz (T93). Esta contradicción recuerda al profeta Ezequiel: «Porque han extraviado a mi pueblo diciendo “¡Paz!” y no había paz, y mientras mi pueblo construía un muro ellos lo recubrían de revoque. Por eso diles a los que ponen el revoque: “¡No resistirá! Vendrá una lluvia torrencial, caerá abundante granizo, se desencadenará un viento huracanado» (Ez 13.10s). Poco después Ezequiel habla de profetas que profetizan una paz inexistente (Ez 13.16).
Esa paz será para Lutero algo ficticio, porque su único objetivo es tranquilizar las conciencias, que deberían estar en guardia como las cinco vírgenes sensatas de la parábola evangélica (Mt 25.1-13). Esa paz testimonia y sanciona que se odie el bien y se estime el mal (Miq 3.2), y de ahí que se diga de los falsos profetas: «Esto dice el Señor | contra los profetas que extravían a mi pueblo: | ‘¿Tienen algo entre los dientes?, | gritan paz; | a quien no les pone algo en la boca, | les declaran la guerra’» (Miq 3.5). Esa noción luterana de la paz probablemente se remite al Jesús que afirma que «no he venido a sembrar paz, sino espada», apostillando que “El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará” (Mt 10.34-39). Desde esta perspectiva la paz es la tranquilidad y la estabilidad que permite al hombre vivir sosegado.
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ADVIENTO: CONVERSIÓN, LIBERACIÓN INTEGRAL, ESPERANZA Y ORACIÓN HACIA EL "NACIMIENTO"
Eugenio Pizarro Poblete

Resultado de imagen para advientoEstamos dando inicio al tiempo litúrgico de Adviento. Es un tiempo rico para nuestra vida de cristianos; para nuestra vida personal y social; para nuestra vida interior y exterior. Adviento es de liturgia, de vida y de "esperanza". Y no es una esperanza cualquiera: esperamos al que es la razón de nuestra existencia: "Por quien vivimos, nos movemos, existimos y morimos".
Sí, el Señor está a la puerta nuestra; de nuestra puerta personal y social. Jesús quiere entrar y habitar en nosotros y en el mundo “todo y en todos”; en “todo el hombre y en todos los hombres”. Por es, esperamos a Jesús, en este Adviento y abrimos nuestra vida a Él, para que este año venga, nazca y tenga “un lugar en la posada", y a través de nosotros, Jesús quiere nacer para el hombre y para el mundo “todo y en todos”. Jesús quiere venir a salvar y no a condenar.
La misión evangelizadora encomendada por Jesús a sus discípulos, hombres y mujeres de Iglesia, debe ser de liberación integral, tanto del pecado personal como del pecado social. Es una Evangelización profética de "anuncio", de "denuncia" y de "convocación".
Por eso, el Adviento que predicamos tiene esas características. El Jesús que esperamos en este Adviento, preparándonos para su Nacimiento, viene a cada uno de nosotros para liberarnos y salvarnos del pecado personal y social; por eso este escrito pretende ser un llamado a la conversión del pecado y del pecado social.
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MARÍA, MADRE EN CIRCUNSTANCIAS DIFÍCILES
Margot Kässmann

Dios mismo viene al mundo, de lo que se trata es de confiar en su acción y, en definitiva, de creer en él; y esto se puede describir con la expresión “nacimiento virginal”. Por eso justamente puedo yo pronunciar de buen grado las palabras sobre María al recitar el Credo. Esto no tiene nada que ver con la preocupación obsesiva que manifiestan algunas culturas por la virginidad corporal.
Por la situación que ella misma vivió, María puede ser un consuelo para aquellas madres que tienen un hijo en circunstancias sociales especialmente complicadas. En las sociedades occidentales ha dejado de ser un drama el hecho de que una mujer se quede embarazada sin estar casada. Y es también positivo el que los hijos no se vean ya afectados por el oprobio que en otro tiempo conllevaba el nacimiento extramatrimonial.
En cualquier caso, para las mujeres representa un enorme alivio y un estímulo que alguien les diga: «¡Nos alegramos por ti!». En lugar de: “¡Te despreciamos, y te vamos a apartar de nuestro lado!”. ¡Cuántas humillaciones y amargas experiencias tienen que soportar las mujeres embarazadas fuera del matrimonio! ¡Qué burlas han tenido que aguantar algunos niños porque sus progenitores no estaban casados! ¡Cuántos embarazos se han visto interrumpidos prematuramente para evitar la angustia que generan esas situaciones mal comprendidas o fanáticamente rechazadas por el entorno social de la mujer embarazada! Por desgracia, en muchos países de la Tierra estas situaciones conflictivas siguen plenamente vigentes.
De todos modos, incluso actualmente en los países occidentales, a las mujeres les resulta difícil seguir su propio camino si no tienen a su lado al padre del hijo que van a dar a luz. En estos casos, la mujer se ve obligada a hacer girar toda su vida alrededor del niño y no puede estar segura de que el hombre con quien vivía, a quien ella tal vez ama, y que en cualquier caso es el padre de su hijo, la apoye en su nueva situación. Es lo que ahora se denomina entre los jóvenes «criar en solitario». Y aunque se trata de una situación que muchos califican ya de normal, los problemas no han desaparecido. En nuestro país, ser una madre que “cría en solitario” a su hijo sigue representando un riesgo de pobreza. Comprobar que ella no puede dar a su hijo lo que otros progenitores dan a los suyos tiene que ser una experiencia muy amarga para cualquier madre. La alegría de un embarazo se vuelve difícil cuando el padre del niño, o el entorno o la familia, no apoyan a la futura madre. Criar a un hijo sin disponer de suficientes medios económicos es un agobio permanente.

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